Por la mala gestión de Manzur y porque tampoco le importa, los trenes tienen que salir desde Cevil Pozo

Tuvieron un año para gestionar la refacción del puente que impide su circulación

Imagen: Bruno Gomez

Después de nueve meses de interrupción por el aislamiento social y los efectos de la pandemia, el 16 de diciembre el tren volverá a conectar Buenos Aires con Tucumán. Pero, por un desperfecto en el recorrido, la maquinaria no llegará hasta la estación Mitre (capital); su última parada será unos 15 kilómetros antes, en la estación de carga de Cevil Pozo (Cruz Alta).

La situación no es nueva. Tiempo atrás, la empresa encargada de la concesión decidió -por prevención- no cruzar por el puente ubicado sobre el río Salí. Aducen que está averiado en dos pilares a causa del impacto del agua y la falta de mantenimiento.

El agrimensor Pedro Katz, ex jefe de Seguridad Vial de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV), aseguró que esto demuestra un claro caso de desidia por parte de la Provincia, y cuestionó el tiempo perdido durante la cuarentena para solucionar el inconveniente que arrastra más de un año.

“No podemos perder la calidad del transporte ferroviario. Pasó más de un año desde que se conoció el problema, es tiempo suficiente para haber solucionado la obra”, dijo el profesional. Agregó que las condiciones están dadas para que los expertos de distintas reparticiones sean consultados por el Ejecutivo y brinden una respuesta.

El agrimensor también se preguntó por qué no se articuló una tarea conjunta entre el Gobierno y la empresa concesionaria para reparar el puente y “no dejar abandonado al ferrocarril, como si a nadie le importara”.

El especialista en seguridad vial indicó que los pasajeros son los principales damnificados porque, además de afrontar el traslado hasta el lugar, las condiciones que presenta la estación de Cevil Pozo para el ascenso y descenso de las personas no son óptimas.

“Cómo no dejan entrar vehículos, los pasajeros deben caminar unos 400 metros a la intemperie hasta donde llega el tren. Es decir que si llueve, se mojan; y si hace calor, están bajo los rayos del sol. Es penoso”, sentenció.

En primera persona

Katz participó en octubre de 2019 del último viaje que se realizó desde la estación Mitre hasta Buenos Aires. Luego volvió a viajar, pero debió hacerlo desde la estación de carga de Cevil Pozo, ubicada en una zona rural, a ocho kilómetros de la ciudad de Banda del Río Salí. El tiempo pasó y no hubo cambios. Tampoco aparecieron los responsables.

“¿Dónde están los funcionarios que tendrían que haber visto esto?”, interrogó Katz, y enfatizó: “es un deterioro en las condiciones de traslado. Se incrementan los costos, la pérdida de tiempo y las penurias para los pasajeros”.

Fuente: LA GACETA

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